No recuerdo todo lo que sucedió. Tengo retales rasgados de memoria. Sé que estaba en mi habitación a punto de quedarme dormida, y entonces oí las pisadas, eran sigilosas amortiguadas por la roída alfombra, me acurruque en la cama y me tape hasta la cabeza con la manta. Entonces sentí como se sentaba a mi lado y dijo mi nombre en un susurro. No podía parar de temblar de miedo, pero algo en mi interior me empujo a sentarme bruscamente y amenazarle con el cuchillo de cocina que guardaba siempre debajo de la almohada y que nunca usaba. Solo le hice un rasguño en su fea oreja, él se enfado, me saco de la cama tirando de mi cabellera, me dio un puñetazo en el estomago que me dejo sin respiración y acto seguido empezó a pegarme con la mano abierta mientras me agarraba del cuello, sentí el crujido de mi nariz como una ramita seca al partirse, me tiro al suelo de un golpe y me dio patadas hasta que el sudor le caía como lluvia de su frente. Se canso y me dejo al...